lunes, 20 de febrero de 2012

Una seria advertencia a quienes han convertido la traición en vocación...

"El catt con la FUERZA DE LA RAZÓN"


"¡VASELINAS!, ¡VASELINAS!"


CANARIAS SEMANAL

"Estan pasando ya los días - escribe Eugenio Fernández a propósito de la manifestación del domingo- en los que al amparo de las sombras de la impunidad, se pactaron 53 reformas laborales que terminaron convirtiendo a los asalariados del Estado español en una clase social secuestrada, sin derechos y empujada hacia las fronteras de la mendicidad. Más le valiera a algunos comenzar a tenerlo en cuenta...

Un hermoso espectáculo pudo contemplarse en la mañana del pasado domingo en las Palmas. Miles de manifestantes, en una compacta marea humana, recorrieron el kilómetro que separa el capitalino Parque de San Telmo de la céntrica Plaza de la Feria, en protesta por las reformas laborales del gobierno del Partido Popular. Acudieron al llamado de los dos sindicatos mayoritarios los que querían expresar de esta manera su disgusto y rabia por la avalancha de medidas antipopulares que con la que, viernes tras viernes, nos está obsequiando el Ejecutivo de Rajoy.  Centenares de banderas rojas lucieron flameantes a  todo lo ancho del primer tramo de la calle León y Castillo. Un eslogan sobresalía por encima de los demás: "!Huelga General, ya!". Miles de voces reclamaban airadas la convocatoria de una Huelga General que haga frente  a una ofensiva  patronal sin precedentes en contra de los intereses y los derechos de la clase trabajadora.


       Pero si la imagen que describimos resultó reconfortante, más lo fue  escuchar la interpelación  colectiva  con la que las  voces  congregadas en la Plaza de la Feria interrumpieron  los discursos hueros de los secretarios generales de las dos organizaciones sindicales convocantes. "Huelga general ya!". "¡Vaselinas, vaselinas!", clamaban los asistentes. Se trataba a la vez de una demanda y de una irritada denuncia dirigida a quienes, diciendo representar los intereses de la clase trabajadora, se han prestado a urdir a lo largo de las últimas décadas  pactos espurios con la patronal y los gobiernos de turno. Lo sucedido en la mañana del domingo debiera constituir una seria advertencia para quienes continúan manteniendo  la creencia de que la traición sigue teniendo el camino expedito en esta sociedad maltrecha y engañada.


         Están pasando  ya los días en los que al amparo de las sombras de la  impunidad, se  pactaron  53 reformas laborales que terminaron convirtiendo a los asalariados del Estado español en una clase social secuestrada, sin derechos y empujada hacia las fronteras de la mendicidad.

       Más  le valiera a algunos comenzar a tenerlo en cuenta, pues se está abriendo la posibilidad de que la ira de los asalariados empiece a arrollar a aquéllos que lo olviden.