martes, 19 de mayo de 2009
UN DÍA DE MAYO.
Wolfang Alcántara
UN DÍA DE MAYO
Concretamente el 15 de mayo de 2009, con una afluencia histórica (el 61% de la plantilla), se celebró la asamblea en la que se decidía, mediante voto secreto sí emprendíamos la lucha contra el expediente de privatización o, por el contrarío..., pues nadie sabe. Solo había una propuesta, detalle este que a pesar de su gran significancia pasó desapercibido y nadie sabe ahora que acciones (u omisiones) hay que emprender.
Dada la gran afluencia de trabajadores en comparación a los que normalmente comparecen, no podemos más que pensar que muchos de los que nunca acuden vinieron a decidir lo que se debió decidir en la asamblea anterior, y no podemos más que pensar que lo que animó a estos muchos, es la posibilidad de votar en secreto. Es normal que no queramos exhibir nuestro miedo en público y a cara descubierta, pues tendríamos que esconderlo en argumentos mezquinos e insustanciales.
A pesar del desanimo que cundió entre muchos de nosotros por el resultado del plebiscito, un puñado de hombres se hicieron valientemente eco de la convocatoria y asistieron al mitin electoral del PSOE que contó con la presencia del presidente del gobierno, Sr. Zapatero y a pesar de tener que compartir espacio con gente de derechas que protestaban contra el aborto, afortunadamente éramos más numerosos y más ruidosos. No haríamos justicia sí no mencionáramos a un reducido grupo de jóvenes pertenecientes a IU-PCE y la CNT, que compensaba su reducido número con un fresco entusiasmo y una combatividad ejemplar y que protestaban contra el pacto de Bolonia que pretende poco menos que privatizar la universidad. Después de horas de protesta nos hicimos notar lo suficiente como para inquietar a todo el servicio de seguridad del acto que no pudo respirar tranquilo hasta las 2 de la tarde. Cuatro compañeros lograron acceder al recinto siendo expulsados violentamente del acto.
Y todo esto un puñado de hombres. Estar allí no hubiera costado ningún dinero a ningún trabajador, no hubo violencia en la calle y aún así muy pocos, los de siempre, acudieron a luchar.
Las ausencias fueron significativas pero no nos sentimos solos en ningún momento, juntos hombro con hombro nos hicimos escuchar y nos sentimos reanimados y reconfortados, con nuevas fuerzas para seguir adelante. Unos cuantos más no hubieran sobrado, esa es la verdad.
Que muchos hombres quieran seguir tranquilamente en casa, trabajando un descansito y cambiando algún día por un domingo, mientras desmantelan nuestra empresa a marchas forzadas y cada vez con menor disimulo no nos desanimará; estaremos con ese puñado de hombres que están dispuestos a defender nuestros muros y nos derrotarán luchando. Así podremos seguir mirando a nuestros hijos a los ojos mientras les enseñamos que, todo aquello que realmente vale la pena será siempre tremendamente costoso y requerirá de nosotros los más dolorosos sacrificios y los más onerosos esfuerzos; y valor, valor para enfrentarnos a nuestras limitaciones y a nuestros errores, valor mantener nuestros principios y nuestra dignidad y valor para hacer valer nuestros argumentos y razones.
La pregunta es: ¿y ahora qué? Quedamos a la espera. Los hombres del muro.
"NO SON LOS MUROS LOS QUE DEFIENDEN A LOS HOMBRES, SON LOS HOMBRES LOS QUE DEFIENDEN LOS MUROS". Espartanos.
Wolfang Alcántara Romero, Miembro del Consejo de Administración de Guaguas por los trabajadores.
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GUAGUAS MUNICIPALES
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